viernes, 23 de diciembre de 2016

Consejos para el menú de Navidad



Mañana, por fin, es Nochebuena. La casa se llena de familia para compartir un momento tan especial como el que celebramos cada 24 de diciembre. Y lo hacemos en torno a una mesa, con una cena que en la mayoría de las ocasiones acaba convirtiéndose en un exceso.
Seguro que ya tienes confeccionado tu menú de Nochebuena y Navidad. Pero aún estamos a tiempo de modificarlo o, si te parece oportuno, seguir alguna de nuestras recomendaciones. Vamos con ellas.


A la hora de los entrantes, los embutidos ibéricos y quesos de  nuestra tierra no pueden faltar. El jamón ibérico puede ser considerado como artículo de alta cocina. El porcentaje mínimo de raza ibérica debe ser del  50%, aunque lógicamente los mejores son los que alcanzan el 100 %. Deben ser criados en el campo, con un mínimo de ejercicio en nuestras dehesas, y han de alimentarse durante un período mínimo en montanera. Además, el tiempo de curación ha de durar entre 24 y 48 meses (los jamones más grandes y los procedentes de animales que han sido alimentado con más bellota son los que necesitan más tiempo de curado). Hay varias clasificaciones para identificar la calidad y pureza de los jamones:  el jamón de cebo ibérico (etiqueta blanca) procede de cerdos ibéricos alimentados con cereales y leguminosas en régimen intensivo. El jamón de cebo de campo ibérico (etiqueta verde) se diferencia del anterior en que son criados en la dehesa, alimentándose de los pastos que encuentra en el campo, realizando ejercicio físico, lo que incrementa la calidad del producto final. El jamón de bellota ibérico (etiqueta roja) identifica a los jamones de cerdos que no alcanzan el 100 % de ibérico, pero que son alimentados en la época de montanera a base de pastos y bellota. Y el jamón de bellota 100 % ibérico o pata negra (etiqueta negra) son los que proceden de cerdo ibérico criados a base de pastos y bellota. Extremadura tiene varias zonas que producen excelentes jamones (Montánchez, Salvaleón, Alburquerque…), y el consumo de los productos de estas zonas ayuda a la economía de la región, además de contar con la garantía de un producto de primera calidad. Y aunque no todo el mundo puede permitirse tener un jamón en casa, hay muchas presentaciones que nos permiten contar con este exquisito producto en nuestra mesa, sin  tener que realizar un desembolso importante. Por supuesto, acompañado de lomo, morcón, salchichón, chorizo…pero de estos productos hablaremos en fin de año.



Los quesos también son variados y exquisitos en nuestra tierra, teniendo como  estrellas las dos tortas, la del Casar  y La de la Serena. No en vano, recientemente, un queso de esta última zona se alzó con el segundo premio  como mejor queso del mundo. La torta del Casar se elabora con leche cruda de oveja entrefina cuajada con cardo silvestre, madurada durante al menos 60 días entre 4 y 12 grados de temperatura con una humedad de entre el  75 y el 90 %. La torta de la Serena se elabora con leche cruda de oveja merina y se cuaja con la flor del cardo silvestre (con la parte púrpura de la parte superior de la planta). Su tiempo de maduración es de unas 8 semanas.

Otro entrante muy resultón, por su sabor, aspecto en cuanto a colores, fácil preparación y precio económico, son los mejillones en vinagreta. En primer lugar, nos desharemos de los ejemplares cuya concha esté rota. Es esencial que el mejillón esté limpio, tanto por fuera como por dentro, para lo que limpiaremos la concha lo máximo posible de todo tipo de incrustaciones de otras especies. Además, tiraremos de la barba (“pelos” mediane los que estos moluscos se fijan a las rocas o a las sogas de las bateas donde los crían intensivamente). En una cazuela pondremos agua (lo justo para que cubra el fondo) junto con una hoja de laurel. Cuando el agua hierva iremos incorporando los mejillones para que se abran, retirando la concha que no tenga la carne. Desecharemos aquellos ejemplares cuya concha no se abra. Los dejaremos enfriar para cubrirlos después con la vinagreta, elaborada con cebolleta, pimiento rojo, pimiento verde, tomate, vinagre, aceite y sal. Podemos servir inmediatamente o enfriarlos durante un rato. Esto es a gusto del consumidor, pero a nosotros nos gustan bien fríos. Las proporciones serían 12 mejillones frescos, 1 ramita de laurel, agua, medio pimiento rojo, un pimiento verde, una cebolla fresca (cebolleta) mediana, un tomate, sal, vinagre y  aceite de oliva virgen extra (una parte de vinagre por cada 3 de aceite). Y listos.

El marisco también es parte importante en estas fiestas. Gambas, langostinos, cigalas, langosta, buey de mar…según los gustos y posibilidades de cada uno. Los encontramos en muchas presentaciones, crudos o cocidos. Si los compramos crudos para cocerlos en casa, utilizaremos para ello agua con una proporción de sal de 30-40 gramos por cada litro de agua. El agua ha de estar hirviendo en el momento de sumergir el marisco, y aunque hay a quien le gusta incorporar laurel no es menos cierto que esta práctica puede enmascarar el sabor del marisco. Una vez sumergido el marisco,  lo sacaremos, si es pequeño, cuando vuelva a hervir el agua, aguantándolo un minuto de hervor si es más grande y de tres a cinco minutos para piezas como las nécoras y cigalas de mayor tamaño. Para los bueyes de mar, centollos, bogavantes y langostas, seguiremos el mismo procedimiento, dejando cocer 10 minutos las piezas de medio kilo, y un minuto más por cada 100 gramos adicionales de peso (por ejemplo, 12 minutos para una pieza de 700 gramos).

Un plato que conocemos muy bien en Badajoz, por nuestra proximidad con Portugal, es el buey de mar o sapateira. Tras separar las patas del cuerpo, haremos una salsa abriendo con un cuchillo el caparazón y retirando la carne del interior, que desmenuzaremos y mezclaremos con dos cucharas de mayonesa y vino blanco.  Variantes como un toque de tomate frito o ketchup, huevo cocido o pepinillo dependerán del gusto del consumidor.

En cuanto a pescado, nos decantaremos por una merluza en salsa verde. Dos lomos de merluza, una cebolleta, una cucharada de harina, perejil, medio vaso de vino seco, una taza de caldo de pescado, dos dientes de ajo y aceite de oliva serán los ingredientes a utilizar. En primer lugar sofreímos los ajos, a los que añadiremos la cebolla y sal cuando empiecen a tomar color. Cuando la cebolla esté pochada añadiremos la cucharada de harina que ligaremos procurando que no se queme. Añadiremos el vino blanco y la taza de caldo de pescado y unos instantes después una cucharada de perejil, que dejaremos cocinar durante cinco minutos. Añadiremos entonces los lomos de merluza, dejándolos cocinar durante minuto y medio por cada lado. Podemos enriquecer el plato añadiendo unas almejas, gambas…de nuevo a gusto de los comensales.



En cuanto a la carne, el tradicional pavo. Para 12 personas necesitaremos un pavo de entre cuatro y cinco kilos. Si compramos pava, mejor, porque su carne es más tierna. Manteca de cerdo, sal, cebolla, 50 ml. de vino dulce, 300 gramos de panceta, una manzana, cuatro rebanadas de pan duro, orejones, ciruelas pasas y un vaso de caldo de ave también serán necesarios para la elaboración de este plato. Una vez limpio el pavo (chamuscando las plumas, cañones y plumas pequeñas  si fuera necesario), le inyectaremos el vino dulce con una jeringuilla en distintos puntos de la pechuga y patas. Lo salaremos por dentro y fuera y lo untaremos con manteca. Hidrataremos las ciruelas pasas y orejones, que cortaremos en trozos. Picaremos la panceta fresca en trozos pequeños, que mezclaremos con las ciruelas y orejones picados, las cuatro rebanadas de pan duro, el caldo de ave y la manzana cortada en gajos. Utilizaremos esta pasta como relleno del pavo (lo ideal sería cerrarlo cosiendo con hilo de cocina). Lo llevaremos al horno, calculando 45 minutos a 180º por cada kilo de pavo. Podemos acompañarlo de una guarnición elaborada con uvas y lechuga.



Y de postre, una mousse de chocolate. Necesitaremos 175 gramos de chocolate negro, 4 huevos xl, 90 gramos de azúcar glass, 35 gramos de mantequilla sin sal y, si queremos, chocolate para adornar. En un cazo calentaremos el chocolate troceado hasta derretirlo, teniendo cuidado (fuego lento) de no quemarlo. Una vez derretido añadiremos el azúcar glass convenientemente y dejaremos enfriar. Separaremos las claras de las yemas. Montaremos las claras, que mezclaremos con un toque de sal para que suban más fácilmente. Las yemas las mezclaremos con el chocolate, una vez que este se haya enfriado, y  a continuación incorporaremos las claras montadas, lo que haremos de forma suave para que no se bajen. Y tendremos la mousse lista para servir en copas, aunque habrá que reposarla y enfriarla previamente. Puedes adornarla con trocitos de chocolate.


Y como fin de fiesta, un toque de cava. Extremeño, por supuesto.
Felices Fiestas desde La Chantarella Tapería-Restaurante.






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