martes, 13 de diciembre de 2016

Como confeccionar un menú de Navidad

Llegan fechas para compartir mesa  y mantel con nuestros seres queridos. Días de Navidad en los que dedicamos un tiempo especial en la cocina para ofrecer lo mejor de nosotros mismos también en lo culinario. Confeccionar un menú de Navidad es cada vez más complicado, pues buscamos especialmente sorprender y agradar a familiares y amigos. Básicamente, en estos días de fiesta nuestras comidas se componen de entrantes, un pescado, carne, postre y los típicos dulces de Navidad. Y todo en abundancia y regados con un buen vino o cualquier otra bebida (ahí ya va el gusto de cada uno).  Por ejemplo, podemos iniciar nuestra comida o cena con unos mariscos, acompañados de otras exquisiteces como los ricos jamones, lomos y quesos de nuestra tierra, patés y una amplia gama de aperitivos y tapas, un pescado (rape, lubina, besugo…) y una carne (el típico pavo de Navidad, pollo, un redondo de ternera, solomillo…). Pero son muchos los factores que influyen a la hora de elaborar los menús de Navidad. Y vamos a comenzar por la economía, que tanto nos está apretando en los últimos tiempos.



Bueyes de mar, gambas, langostinos, cigalas, langosta…son unas magníficas entradas en cualquier mesa de Navidad. Hay un amplio abanico de calidades y precios a la hora de conseguir ponerlos en nuestra casa porque, la verdad, baratos no son. Se pueden comprar frescos o congelados, crudos o cocidos…Dependerá de nuestros gustos personales, y del tiempo que queramos dedicar a la cocina, la forma de presentación de los mismos. Si nuestros bolsillos no están muy boyantes podemos decantarnos por unos moluscos como los mejillones a la vinagreta, económicos y efectivos, que además añadirán un toque de color a nuestra mesa a través de la combinación del rojo, blanco y verde del picadillo de la salsa.


De primero, un pescado. El besugo es otro de los platos más apetecibles a la hora de incorporar un primero a nuestro menú navideño.  Es caro, y puede sustituirse por especies parecidas como la herrera o el aligote. Otras especies de grandes posibilidades a la hora de elaborarlas, y con un gran resultado, son la lubina, la dorada, la merluza o la pescadilla, incluso. Todo en función de nuestro bolsillo. 


En cuanto a la carne, lo típico es el pavo de navidad al horno (con o sin relleno). Podemos sustituirlo por pollo, sobre todo si es de campo. También un solomillo dará un resultado magnífico, acompañado de distintas salsas y guarniciones. El cordero y el cerdo también están presentes en nuestras mesas de navidad, normalmente al horno, lo que conlleva más tiempo de elaboración y dedicación. Y los más valientes se atreven incluso con el cochinillo, que bien asado o frito es un auténtico majar, sobre todo si es ibérico de nuestras dehesas.  


Los postres también suelen ser cualquier cosa menos ligeritos: flan, souflés, mousse…aunque una piña troceada siempre da un toque de color y frescor al final de la cena o comida. Y después no pueden faltar los turrones, mazapanes, polvorones…típicos de estas fechas. También hay muchas variedades en el mercado, en cuanto a calidades y precios, para no prescindir de nada de esto.


Más condicionantes que pueden influir en nuestros menús navideños: los gustos personales de cada comensal, la composición de la mesa en cuanto a número de invitados, edades, incluso dietas “sanitarias” (colesterol, diabetes, intolerancias alimentarias). Hasta el cuidado de la imagen por parte de aquellos que controlan más su peso por cuestiones estéticas.


Pero todos estos “reparos” deben pasar a un segundo plano. Lo realmente importante es la reunión familiar o de amigos para disfrutar de estas fechas tan entrañables, que desde La Chantarella Tapería-Restaurante deseamos que sean especialmente agradables para vosotros. Felices Fiestas. 


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