Llegan fechas para compartir
mesa y mantel con nuestros seres
queridos. Días de Navidad en los que dedicamos un tiempo especial en la cocina
para ofrecer lo mejor de nosotros mismos también en lo culinario. Confeccionar
un menú de Navidad es cada vez más complicado, pues buscamos especialmente sorprender
y agradar a familiares y amigos. Básicamente, en estos días de fiesta nuestras
comidas se componen de entrantes, un pescado, carne, postre y los típicos
dulces de Navidad. Y todo en abundancia y regados con un buen vino o cualquier
otra bebida (ahí ya va el gusto de cada uno).
Por ejemplo, podemos iniciar nuestra comida o cena con unos mariscos, acompañados de otras exquisiteces
como los ricos jamones, lomos y quesos de nuestra tierra, patés y una amplia
gama de aperitivos y tapas, un pescado (rape, lubina, besugo…) y una carne (el
típico pavo de Navidad, pollo, un redondo de ternera, solomillo…). Pero son
muchos los factores que influyen a la hora de elaborar los menús de Navidad. Y
vamos a comenzar por la economía, que tanto nos está apretando en los últimos
tiempos.
Bueyes de mar, gambas,
langostinos, cigalas, langosta…son unas magníficas entradas en cualquier mesa
de Navidad. Hay un amplio abanico de calidades y precios a la hora de conseguir
ponerlos en nuestra casa porque, la verdad, baratos no son. Se pueden comprar
frescos o congelados, crudos o cocidos…Dependerá de nuestros gustos personales,
y del tiempo que queramos dedicar a la cocina, la forma de presentación de los
mismos. Si nuestros bolsillos no están muy boyantes podemos decantarnos por
unos moluscos como los mejillones a la vinagreta, económicos y efectivos, que
además añadirán un toque de color a nuestra mesa a través de la combinación del
rojo, blanco y verde del picadillo de la salsa.
De primero, un pescado. El
besugo es otro de los platos más apetecibles a la hora de incorporar un primero
a nuestro menú navideño. Es caro, y
puede sustituirse por especies parecidas como la herrera o el aligote. Otras
especies de grandes posibilidades a la hora de elaborarlas, y con un gran
resultado, son la lubina, la dorada, la merluza o la pescadilla, incluso. Todo
en función de nuestro bolsillo.
En cuanto a la carne, lo típico es el pavo de
navidad al horno (con o sin relleno). Podemos sustituirlo por pollo, sobre todo
si es de campo. También un solomillo dará un resultado magnífico, acompañado de
distintas salsas y guarniciones. El cordero y el cerdo también están presentes
en nuestras mesas de navidad, normalmente al horno, lo que conlleva más tiempo
de elaboración y dedicación. Y los más valientes se atreven incluso con el
cochinillo, que bien asado o frito es un auténtico majar, sobre todo si es
ibérico de nuestras dehesas.
Los postres
también suelen ser cualquier cosa menos ligeritos: flan, souflés, mousse…aunque
una piña troceada siempre da un toque de color y frescor al final de la cena o
comida. Y después no pueden faltar los turrones, mazapanes, polvorones…típicos
de estas fechas. También hay muchas variedades en el mercado, en cuanto a
calidades y precios, para no prescindir de nada de esto.
Más condicionantes que pueden
influir en nuestros menús navideños: los gustos personales de cada comensal, la
composición de la mesa en cuanto a número de invitados, edades, incluso dietas
“sanitarias” (colesterol, diabetes, intolerancias alimentarias). Hasta el
cuidado de la imagen por parte de aquellos que controlan más su peso por
cuestiones estéticas.
Pero todos estos “reparos” deben
pasar a un segundo plano. Lo realmente importante es la reunión familiar o de
amigos para disfrutar de estas fechas tan entrañables, que desde La Chantarella
Tapería-Restaurante deseamos que sean especialmente agradables para vosotros.
Felices Fiestas.
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